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Eco de Vida

Del Castigo a la Esperanza

  • Foto del escritor: yessilu731
    yessilu731
  • 14 abr 2025
  • 2 Min. de lectura


¿Una serpiente… enviada por Dios?

Una reflexión sobre cómo Dios transforma el juicio en vida En el desierto, el pueblo de Israel se quejó una vez más. A pesar de haber visto milagros, caían en la queja, la impaciencia y la incredulidad.


Como castigo, Dios envió serpientes venenosas. El resultado fue muerte, dolor, arrepentimiento. Entonces sucedió algo inesperado. Dios le dijo a Moisés: “Haz una serpiente de bronce y ponla sobre una asta; y cualquiera que la mire, vivirá.” (Números 21:8) ¿Una serpiente? ¿No era ese el símbolo del mal desde el Edén? ¿Por qué Dios mandaría a levantarla?


Lo que trae muerte, también puede señalar a la vida La serpiente representaba el juicio de Dios. Levantarla en alto era exponer el pecado, mostrar lo que el pueblo había provocado con su rebelión. Pero mirar esa serpiente… traía sanidad. No era magia. Era obediencia. Era fe. Dios estaba preparando algo mucho más grande.


Un anticipo de la cruz, Siglos después, Jesús mismo explicó esta escena: “Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo el que en Él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:14-15) La serpiente de bronce era un símbolo del pecado, Jesús, sin pecado, se hizo pecado por nosotros (2 Corintios 5:21). La cruz, como aquella serpiente, mostraba el juicio… pero traía la vida.



La mirada que transforma Dios sigue usando lo inesperado para sanar. La cruz, instrumento de tortura, se convirtió en señal de salvación. Y mirar a Cristo hoy, como mirar aquella serpiente entonces, es reconocer nuestra culpa y confiar en Su perdón. ¿Dónde está puesta tu mirada? Hoy puedes seguir quejándote en el desierto… o puedes levantar los ojos al lugar donde el juicio fue transformado en gracia. Mira a Cristo… y vivirá


Oración: Señor, Reconozco que muchas veces me he quejado, me he desviado y he perdido de vista tu fidelidad. Gracias por no darme lo que merezco, sino ofrecerme vida en medio del juicio. Hoy levanto mis ojos a Cristo, el que fue levantado por amor a mí. Cambia mi corazón, enséñame a confiar en ti incluso en el desierto. Gracias por transformar la cruz en esperanza. Amén.



  • Medita: ¿En qué áreas de tu vida estás viendo “serpientes”? ¿Qué te está mostrando Dios? Lee durante la semana: Números 21:4-9 y Juan 3:14-17. Haz un ejercicio diario: Cada mañana, repite esta frase: “Hoy levanto mis ojos a Cristo, y en Él encuentro vida.” Comparte: Tal vez alguien a tu alrededor también está caminando en un desierto. ¿Podrías compartir esta verdad con esa persona?

 
 
 

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